RESPETABLE LOGIA DAVID BENAVENTE Nº 123 VALLE DE SAN CARLOS - CHILE | El Rito Escocés Antiguo y Aceptado | SIMBOLOS | CÓDIGO MORAL MASÓNICO *LA MASONERÍA EN EL SIGLO XXI "LA MASONERÍA Y LA REPÚBLICA" | Temas Breves | Enlaces: Música masónica de Mozart | LOS SOLSTICIOS | HIMNO MASÓNICO UNIVERSAL | GIF | Masones Ilustres | Masones Ilustres 2 | GIF ANIMADOS | Masones Chilenos | " FRATERNIDAD "
 
SIMBOLOS
 
 
RESPETABLE LOGIA DAVID BENAVENTE Nº 123 VALLE DE SAN CARLOS - CHILE
" LA PIEDRA "

Con sabiduría se edifican templos a la virtud,y con discernimiento resultan firmemente establecidos.

La piedra angular es la base fundamental de los edificios y por lo mismo se aplica esta denominación en Masonería a los principios sobre los cuales descansa la Orden. Esta expresión se usa también en sentido figurado y se dice que el Venerable es la piedra angular de la Logia.

Como la arquitectura constituye una de las bases principales de los símbolos masónicos, la piedra tiene en ellos abundante representaciones. En general simboliza todas las obras morales y todos los materiales de la inteligencia empleados para los fines masónicos, recibiendo diversas denominaciones. En el lenguaje simbólico usado en las tenidas de banquete de la Masonería Escandinava, se da el nombre de piedra al pan.

La piedra bruta es el emblema de la piedra uniforme e irregular que desbastan los aprendices. Es el símbolo de la edad primitiva y, por consiguiente, del hombre sin instrucción y en su estado natural. La piedra bruta es la imagen del alma del profano antes de ser instruido en los misterios masónicos: figura en tercer lugar entre los objetos emblemáticos que se deben representar siempre en el cuadro del primer grado.

Etimología de la Palabra Piedra

Piedra (del lat. petra,) Dícese de la sustancia mineral, dura y compacta que no es terrosa ni de aspecto metálico, que forma la corteza del globo. Pedernal, de los aparatos de chispa, que con la aleación de hierro y cerio, moldeada en trozos pequeños, se emplea en los encendedores de bolsillo para producir la chispa (Jackson, 1938: 105). La Mineralogía la define como una sustancia mineral sólida e incombustible, poco maleable e insoluble en el agua; se compone de óxido o sales-metálicas y su carácter distintivo es el oxigeno (Frau, 1988:1093.)

La Interpretación Simbólica

Ya que la Arquitectura constituye una de las bases principales de los símbolos masónicos, la piedra tiene en ellos, abundante representación. Entre ellas simboliza todas las obras morales y todo lo material de la inteligencia que se emplea para los fines masónicos, recibiendo diversas denominaciones.

1.- La piedra angular es la que hace esquina en un edificio, juntando y sosteniendo dos paredes. Por lo general son bloques rectangulares, que se solapan de modo que ambas paredes quedan entrelazadas y por lo mismo, en Masonería, se considera como tal, los principios sobre los cuales descansa la Orden. Así puede decirse que en la Log el V M es la piedra angular y el templo es considerado como la reunión de obreros.

2.- La piedra fundamental, es aquella que se pone primero, al comienzo mismo de la construcción de un edificio (y por ello se le llama también "primera piedra".)

Esta piedra debe situarse en el ángulo nordeste del edificio; y a este propósito, cabe distinguir en el simbolismo, hay varios aspectos o funciones, de las cuales corresponden a situaciones diferentes, pues, por otra parte, en cuanto al GT , su lugar está en occidente, donde se encuentra la entrada de toda Log normalmente orientada; En las Iglesias se tienen a San Pedro y San Pablo representados como las "dos columnas" al uno con las llaves y al otro con la espada. De tal manera que esta piedra al contrario de la piedra angular, que esta no puede encontrar aún su ubicación, sino en el momento de acabarse el edificio íntegro, y es así, que se convierte realmente en "cabeza de ángulo (Guénon, 1988: 274.)

3.- La piedra blanca es el pan, en el lenguaje simbólico usado en las tenidas de banquetes.

4.- La piedra en bruto, emblema de la piedra irregular que desbastan los aprendices; cuando el V M pregunta: ¿En qué trabajan los AAp de Masonería Q H Seg Vig ? y este responde: En desbastar la Piedra en Bruto, V M replicando: ¿Qué significa la piedra en bruto Q H Seg Vig ? contestando: Nuestro estado de imperfección por los vicios y la ignorancia, piedra que debemos trabajar constantemente, a fin de alcanzar la Virtud y la Instrucción.

Si nuestro estado de imperfección es por los vicios y que estos son los hábitos que pervierten a los instintos y trae la desesperación si no se satisfacen. Al desbastar la piedra en bruto, es para llegar a la virtud que debemos de entender, como el esfuerzo que domina las pasiones.

Visión de los Alquimistas

Los alquimistas consideraban que todos los materiales del mundo estaban compuestos de unos pocos elementos fundamentales y convinieron en que los ingredientes básicos eran la tierra (que en este caso es la piedra en bruto) y que cuando somos iniciados en la Masonería se nos empieza a pulir nuestra piedra en bruto, a través de 3 viajes, que en si son los tres elementos restantes: aire, agua y fuego. De tal manera que los metales de baja ley podían convertirse en oro (hoy la Masonería.)

Agregando, sin poder insistir aquí en ello, que hay un aspecto de la "materia prima", según está considerada como la "Virgen universal" o como el "caos" que está en el origen de toda manifestación; en la tradición hindú igualmente, Prákrte, al mismo tiempo que es la pura potencialidad que está literalmente por debajo de toda existencia, es también un aspecto de la Cakti, o sea de la "Madre divina"; y, por supuesto, ambos puntos de vista no son en modo alguno excluyentes, lo cual por lo demás, justifica la coexistencia de los altares de piedra bruta con lo edificios de piedra tallada (Guénon, 1988: 274.)

Estas breves consideraciones mostrarán una vez más que, para la interpretación de los símbolos como para cualquier otra cosa, siempre hay que saber situar todo en su lugar exacto, sin lo cual se arriesga caer en los más burdos errores.

Otras piedras

Otra piedra angular importante era la "cabeza del ángulo". (Sl 118:22.) Con esta expresión al parecer se hacia referencia a la piedra más alta y por tanto la que coronaba una estructura. Por medio de ella los dos muros que se juntaban en esa esquina se mantenían unidos en la parte superior, de modo que no se separasen y se derrumbase la estructura.

Así mismo la principal piedra angular era la piedra angular de fundamento. Solía escogerse una que fuera especialmente fuerte para los edificios públicos y los muros de la ciudad. La piedra angular de fundamento se usaba como guía al ir colocando las otras piedras en su lugar, y se alineaba con la ayuda de una plomada.

Para que el edificio quedase bien construido, había que ajustar todas las demás piedras con respecto a la piedra angular de fundamento. A veces las piedras angulares de fundamento eran de gran tamaño, y también servían para unir entre sí las diferentes partes de una estructura.

:.
Si consideramos a la piedra como material duro y sólido, de composición química variada, utilizado ampliamente en la construcción, aquí radica su importancia en la Masonería.

Su naturaleza duradera ha contribuido en gran manera a que los arqueólogos puedan conocer algunos detalles del pasado. Los egipcios, asirios y otras naciones erigieron templos, palacios, monumentos y otras estructuras de piedra. En muchas de estas construcciones hay representaciones pictóricas e inscripciones en las que se relatan acontecimientos, se representan victorias y costumbres, todo lo cual arroja luz sobre su historia y su vida cotidiana.

Las piedras para el templo, que Salomón edificó en Jerusalén se cortaron tan bien en la cantera, que encajaron exactamente una con otras sin necesidad de labrarlas (1Re 6:7.)

A los Masones iniciados que están en este plano material se les asemeja a un templo, del que Grandes HH son las piedras en su construcción.
 
PAVIMENTO MOSAICO



En este trabajo sobre el pavimento de mosaicos de los templos masónicos. Haremos breve referencia a algunos antecedentes, su simbolismo según materiales escritos por maestros masones .
La primera referencia es que, el templo masónico toma como modelo y reproduce muchos de los aspectos físicos y simbólicos del templo del rey Salomón. Al parecer, ambos contienen elementos que en su todo representan al universo.
Es importante destacar que aparte de la existencia de los templos permanentes como el del rey Salomón y los nuestros, durante siglos los masones se reunieron en lugares donde podían hacerlo, a veces hasta en espacios abiertos, y los símbolos que se usaran en esas logias debían desaparecer una vez finalizada la tenida.
El hermano Ladislas de Malczovich en un trazado del año 1892, con el título “Esquema de la temprana historia de la Masonería en Austria y Hungría”, describe así el proceso que culminara en los templos como los conocemos hoy:

“La sala donde los hermanos de Austria y Hungría se reunían en aquella época (se refería a mediados del siglo 18) no era adornada por ningún símbolo. En cualquier sala que se pudiera reunir la logia, se dibujaba con tiza o carbón un rectángulo en el piso, dentro del cual todos los miembros tomaban su lugar. Años después, dibujaban un rectángulo más chico, alrededor del cual se reunían los hermanos. Más adelante, se inició la costumbre de esparcir arena en este rectángulo e inscribir símbolos temporarios y finalmente se pusieron de moda los cuadros del grado dibujados y pintados”

Cuadro del Grado Aprendiz

Cuadro de Grado Antiguo con pavimento de mosaico

A medida que los cuadros del grado portátiles se popularizaron, la necesidad de dibujar sobre el piso desapareció y dio lugar al pavimento de mosaicos de nuestras logias o a las alfombras con los cuadrados blancos y negros que en los tiempos modernos se convirtieron en parte del equipamiento de la logia en muchas partes del mundo.


Todos los ornamentos de la logia son primordialmente símbolos, no están situados al azar y todos estos símbolos forman un todo integrado.

“El Templo masónico, al igual que el de Salomón, cristaliza el Arquetipo de la análoga estructura cósmica, resultado de las correspondencias y leyes que gobiernan la realidad universal. Por lo tanto, en la Logia nada está situado al azar, sino que muy por el contrario, cada símbolo manifiesto y cada gesto ritualístico representan una nota más en la Armonía del Mundo. Por ello, las dimensiones de la Logia son las del Universo.”

Manuel Eduardo Contreras Seitz de la Gran Logia de Chile

Por nuestra parte, es nuestra experiencia que al ir conociendo estos símbolos, nosotros sentimos una profunda sensación de infinitud y un fuerte sentimiento de estar parados en un espacio sin límites. Un templo con la forma de una enorme cruz tridimensional infinita, cuyas dimensiones van en el largo de oriente a occidente, en el ancho del sur al norte y en el alto del zenit al nadir, o sea del cielo a lo profundo de la tierra, lo cual enmarca toda nuestra existencia y lleva nuestras vivencias a lo universal. Esto nos hace sentir una sensación difícilmente descriptible con palabras que nuestra logia es la imagen del cosmos, que la Masonería es universal y que nuestro desarrollo dentro de ella no tiene límites.

Un trabajo de los Siete Maestros Masones (1992), dice:



“La caverna-templo masónico es la matriz, el athanor hermético donde se renace a la vida espiritual. Este renacimiento está tan solo mediatizado por la correcta e inteligente utilización de los instrumentos de geometría y de construcción que se encuentran en su interior. Estos instrumentos son símbolos, útiles apropiados para edificar nuestro propio Templo interior, y que como tales son portadores de un mensaje salvífico que nos regenera en tanto seamos capaces de descifrar su significado espiritual.”


Así que por encima, como en las épocas en que nuestros hermanos se reunían en un espacio abierto bajo un cielo estrellado, ahora tenemos la bóveda celeste y debajo de nuestros pies, como un tablero de ajedrez de la vida, el pavimento formado por baldosas blancas y negras en una intersección de líneas verticales y horizontales que representan energías celestes y terrestres, como las columnas, en constante interacción dando paso a la correlación de fuerzas polares, de pares de opuestos: negro y blanco, yin y yang, pasivo y activo, femenino y masculino, la noche y el día, la materia y el espíritu, las tinieblas y la luz, el carbón y el diamante, la piedra bruta y la piedra pulida.


Esto es a su vez imagen de todas las dimensiones de la vida, sus claroscuros, en los que el iniciado puede vislumbrar su propio laberinto y proceso interior, que es imposible de dilucidar caminando por una sola vía.


El pavimento de mosaicos se halla situado a continuación de las columnas Jaquín y Boaz en el centro del templo como prolongación de la tensión formada por los pares de opuestos simbolizados por dichas columnas que son a la vez el portal que nos separa del mundo profano más polarizado aún. La primera impresión que nos da el mosaico es la de una combinación binaria y dual. Todos estos aspectos duales se van desplegando en forma paralela, pero en sentido inverso de uno respecto al otro.


Vale la pena en este punto aportar tres elementos que pueden enriquecer nuestra elaboración: primero la concepción de la física de que la diferencia entre opuestos polares es de grados, segundo que los opuestos son complementarios y tercero que cada uno contiene la semilla del otro.

Esto se manifiesta a través de los contrastes o variaciones lumínicas esenciales: el blanco y el negro. El blanco se asocia arquetípicamente con la luz, la pureza, la existencia, la vida y lo “diestro” y el negro con la oscuridad, el miedo, la no existencia, la muerte y lo “siniestro”.

El mosaico simboliza el caminar por sobre las apariencias tanto favorables como desfavorables, como las sombras que Platón describiera en la Alegoría de la Caverna, y sabiendo que son ilusorias, vivenciar a ambas sin dejarse exaltar por unas o abatirse por otras, conservando un ánimo sereno y constante. En otras palabras, la ecuanimidad que nos enseñara el Buddha.

Dentro del macrocosmos que representa el templo masónico, el pavimento de mosaicos nos lleva al microcosmos, a la tensión cotidiana de fuerzas a las cuales debe enfrentarse el ser humano, tanto en su vida masónica como en su vida profana.

Sin embargo, estas fuerzas se hallan una al lado de la otra, interrelacionándose, formando un todo, lo que explica la posibilidad de trascender los pares de opuestos.

Coronando el mosaico se encuentra el Ara en el centro de la Logia, elevándose por sobre los pares de opuestos y que nos permite percibir la verdad trascendente, oculta bajo estas aparentes contradicciones. Sobre el Ara se encuentran las tres luces y el Libro Sagrado abierto en el Evangelio de San Juan que en su primer versículo nos habla de la energía creadora y purificadora del Verbo, energía que puede completar la obra alquímica de transmutación interior de la polaridad a la unidad.

En resumen, el símbolo del templo de la logia es muy potente y sus partes están interrelacionadas, pero aún considerando sólo el pavimento en ese contexto, siento que la instrucción silenciosa del mosaico nos aporta profundas enseñanzas, aunque más no fuera por el hecho de que es una unidad formada por un mosaico de opuestos, que por otra parte es recorrido por los hermanos en el mismo sentido en que el sol recorre las constelaciones del zodíaco, también representadas en las paredes de la logia. Y que a la vez simboliza un tour de force espiritual, el transitar como un peregrino de la polaridad a la unidad. Desde la entrada que nos separa de lo profano, cruzando el portal del par de columnas y hacia el oriente, pasando por el Ara donde se encuentra el libro sagrado y las tres luces, y más allá: el camino hacia la perfección.







 
 
El MAZO Y EL CINCEL
La piedra bruta, imagen de la materia prima indiferenciada y del caos de los estados inferiores, es símbolo del grado de Aprendiz. Sobre esta piedra bruta, que bien podemos entender como el Aprendiz mismo, se emprenderá el camino de la Gran Obra.
En nuestra Orden dos son las herramientas que han sido legadas para acometer en este grado la tarea; el mazo y el cincel.

El Mazo representa la voluntad con la que el Aprendiz golpeará y expulsará todos los aspectos psicológicos que han formado su personalidad individual: sueños, emociones, cargas, apegos, ilusiones, deben ser transformados en Voluntad Universal. Es la fuerza y la energía del Mazo la que golpea todos estos aspectos individuales en un ejercicio de certeza y de rigor.

El Cincel representa a la Inteligencia con la que el Aprendiz, una vez golpeadas sus asperezas individuales, empieza a moldear la piedra bruta, a través del discernimiento que separará lo sutil de lo denso y a dirigir con inteligencia la decisión de la voluntad.

El Mazo y el Cincel operan conjunta y simultáneamente en la piedra bruta.

El Mazo expulsa con voluntad y fuerza de la piedra las cuestiones individuales y el Cincel reintegra con discernimiento y belleza las cuestiones universales.

El desbastado y pulimento de la piedra bruta y la meditación permanente de este gesto simbólico, liberará al Aprendiz de sus ataduras individuales y psíquicas, y le conferirá más allá de los sueños la posibilidad de insertarse en una realidad de orden universal, la de real mediador entre cielo y tierra.





 
LA PLOMADA Y EL NIVEL
Pudiera parecer en un primer acercamiento que estos elementos constructivos de tanta importancia en Masonería son sólo especificaciones a un nivel literal de unos símbolos de orden más elevado, la vertical y la horizontal, de los cuales derivan y a los que se vienen a superponer desde fuera, llegando incluso a enmascarar su imagen sintética.
Esto no es así. La simbólica estudia los diferentes símbolos, al mismo tiempo que observa su interacción y complementariedad; dichas relaciones conforman grupos o familias dentro de las cuales cada símbolo centra la atención en un aspecto determinado, arrojando luz sobre los demás.

En el caso de la vertical, la idea de axis o eje se ve enriquecida desde distintos ángulos. La escalera pone énfasis en la movilidad de energías, el descenso del flujo espiritual y el ascenso a través de los distintos estados del ser. La columna nos habla del soporte necesario para el sostenimiento del edificio, de la unión entre lo alto y lo bajo. El árbol lo hace de la jerarquía, plasmada en sus distintas partes: raíz, tronco y copa. La espada y la lanza, desde una perspectiva guerrera redundan en la imagen masculina de la acción esencial sobre la pasividad substancial. Todos ellos ven en la vertical, lo espiritual y celeste. Lo mismo ocurre por otro lado con los símbolos que bajo diferentes prismas, nos hablan de la horizontal como lo material y terrestre.

Esta riqueza de imágenes y vínculos propicia el despertar, en quien los contempla, de la parcela afín dentro de sí, por identificación entre el conocedor y lo conocido. Es precisamente con el reconocimiento de estas chispas o luces que se va configurando el itinerario de la periferia al centro; vía que cada cual va trazando al mismo tiempo que la sigue, diseñada por él y para él, y que siendo diferente a todas las demás sobre todo al comienzo cuando elige las voces que parecen hablarle desde más cerca­ se van haciendo progresivamente más próximas dado que conducen a un mismo fin.

Dicho esto conviene subrayar que estas correspondencias y analogías no deben confundirse con análisis detallados ni desembocar en sistema alguno, lo que aquí se contempla es algo vivo, la misma vida y no su fijación caricaturesca. Estamos demasiado acostumbrados a estancar lo que fluye, a compartimentar y fosilizar, haciéndonos impermeables a la verdadera naturaleza de las cosas y a su mensaje.

Toda imagen simbólica en última instancia puede asimilarse a la figura geométrica que representa, o lo que es lo mismo a un número, y a partir de éste a la unidad, de donde procede y desde la cual toda división, incluso la de la primera polaridad, es ilusoria. Pero esta verdad de orden metafísico, que considera al Principio desde el Principio mismo, no excluye que desde la manifestación todo símbolo tenga su razón de ser en cada plano de lectura y concretamente en el que se materializa, donde a través de los sentidos percibimos su carácter singular y comienza el mágico recorrido antes aludido.

En el caso de la plomada y el nivel es a través del rito constructivo, fundamento de nuestra Orden, que la vertical y la horizontal se ofrecen para la meditación.

La plomada o perpendicular consiste en una pieza de plomo que pende al final de un hilo, y aprovechando la fuerza de la gravedad marca la línea vertical. La tensión entre ambos extremos refleja la teoría hindú de los tres "gunas", cualidades esenciales presentes en todos los seres; aquí "tamas" viene expresado por el plomo, el más pesado de los metales, y su tendencia descendente hacia los estados inferiores. En oposición "sattwa" nos muestra la dirección a través de la cual el plomo, mediante sucesivas transmutaciones está llamado a ascender hasta su definitiva conversión en oro. La proyección de ese eje dentro de sí, da al iniciado la noción de rectitud y le permite rescatar el verdadero sentido de palabras como integridad, nobleza o virilidad, que en nuestros días se han vuelto insignificantes, o lo que es peor se entienden como algo externo, ligado a determinadas formas que encubren lo opuesto de lo que aparentan y tienen por tanto la marca de la falsedad. La auténtica virilidad es pues interna y se refiere a lo espiritual. Cuando un profano solicita su ingreso en la Masonería debe ser antes "aplomado", operación análoga a la que cada masón efectúa a cada momento consigo mismo, observando la distancia existente entre su centro y el centro del estado de ser; su libertad vendrá expresada por saber alejar las fuerzas centrífugas que le llevan a la dispersión y a la identificación con lo que deviene, y por un saberse sumar a las energías que le remiten al centro, la Unidad entera y sin par.

En la Logia, el 2º V. gobierna por la plomada y es el responsable directo de la instrucción de los HH. Aprendices, es pues desde los mismos cimientos que la construcción del Templo debe elevarse con rectitud, sin una base perfectamente orientada hacia lo más alto no hay crecimiento posible. El 1er. V. gobierna por el nivel y es el responsable directo de la instrucción de los HH. Compañeros. En este grado, el iniciado, pasando de la perpendicular al nivel, expresa su realización a partir del conocimiento de la actividad celeste, es decir que puede plasmar en la horizontal de su acción vital, "rajas" en la tradición hindú, la vertical intuida.

El nivel es en realidad una plomada suspendida del vértice de una estructura. Su función es marcar la horizontal, pero para ello es preciso que la vertical cruce el punto medio de su base, es decir el nivel no sólo presupone la plomada, sino que la contiene y es su resultado. Es imposible saber si una recta es realmente horizontal por ella misma, puede parecerlo y estar sin embargo sesgada, inclinada hacia cualquier aspecto o tendencia particular; la única forma de verificar su horizontalidad es comprobando que la plomada la atraviesa por su punto medio, es decir por su centro, fecundándola y haciéndola por tanto generosa y bella, reflejo de la Verdad.

El masón se expresará pues siendo consciente del eje que le anima, aspirando a realizar la unión de ambos instrumentos, síntesis que de hecho sólo realiza la escuadra perfecta, atributo del V. M., centro crístico de la cruz donde se resuelven las expresiones y las tensiones, morada de la Paz y el Silencio.